El hogar de la niña es mi morgue | Poesía Criminalista
Jan 10, 2026

La recubría la hostil nevada,
decenas de copos la abrazan.
La empalidecen, ella es de porcelana.
Tibia habitaba la nieve su contorno,
bordó, lagrimaba el agua
para mimetizarse en su sangre.
Su cuerpo era un caudal,
de las vértebras se abría paso el río.
La acogió en brazos la nieve,
imposibilitando el hurto de su cuerpo.
Incorrupta la dejó la naturaleza,
se endurecieron sus heridas,
gélidos invernaron sus órganos.
Hoy descansa lejos de la nevada bordó,
cocida de pies a cuello,
habita el túnel mortuorio,
el hogar de la niña es mi morgue.
La despide y agradece su lucha
quien la borda de lágrimas cristalinas
para mimetizarse con su muerte.
Su padre, el forense.
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