Quemé las cartas, tus respuestas, los recuerdos y con ellos mis sentimientos.
Vi el papel arder y mi corazón con él.
Perdí tus regalos, pero conservo aquel brillante corazón.
Quemé todo, y ahí, por años, se quedó.
Pero fue tan fuerte esto llamado amor,
que de las cenizas resurgió.
Quemé todo, pero no mi amor por vos!
Porque en el fuego, solo se queman las cosas,
pero no se puede quemar lo que late en el alma.
Y así, después del fuego, después de las cenizas,
mi amor por vos sigue vivo, sigue latiendo.
Y aunque intenté quemarlo, aunque intenté olvidarlo,
sigue siendo la llama que guía mi camino.
-MILU
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