Anhelo una vida de rumbos inciertos,
de mapas sin nombre y pasos abiertos.
Hacer lo asombroso, romper el cristal,
y huir de este círculo, vicioso y mortal.
Ahora comprendo a los que son libres,
los que no encajan en moldes terribles,
aquellos que esquivan la norma y el fango
mientras yo bailo este eterno tango.
Pero el mundo nos ata con hilos de acero,
nos dicta las modas, nos vende el dinero.
Política, redes, religión y mercado,
un muro invisible que nos ha encerrado.
Somos esclavos de un mismo guion,
perdiendo el asombro por obligación.
Soy una de ellas, la que está sometida.
Cansada de ver cómo avanza la vida.
Me levanto con fe, con un brillo en la frente,
esperando un milagro que sea diferente,
pero al caer la noche, en la cama vacía,
vuelve el desánimo, vuelve la agonía.
Porque hoy fue lo mismo de ayer y de antier:
un tiempo estancado que no sabe arder.
No sé hasta cuándo soporte el encierro,
esta falta de oficio, este nudo de hierro.
Si no hay un trabajo, si no hay un destino,
me quedo en la sombra, perdiendo el camino.
Miro hacia afuera, por la ventana fría,
veo el cielo correr mientras pierdo la vía,
buscando el destello, la mínima alianza,
que saque a mi alma de esta rutina sin esperanza.

Lawkoska
Coleccionista de instantes y palabras sueltas. Escribo para entender lo que el silencio calla." #PoesíaContemporánea #Minimalismo #Versos. #Poesiadramatica
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