tic.
tic.
tic.
suena mi alarma y no me puedo levantar, intento estirarme y, ay, que dolor.
al buscar mi ropa entre los cajones que olvide ordenar, el mismo dolor de brazo de siempre.
salgo de casa y peleo con mi novio.
llego a acostarme, el dolor aumenta con la tristeza.
pero claro, como no sangro nadie me toma en cuenta.
pero claro, como aprendi a callarlo no preguntan, es mejor aguantar que explicarles mi trastorno.
no ven sangre así que no hay empatia, la señora del metro me mira mal al ver a una joven sentada.
somos pocos los condenados, atados a una vida de dolor.
bueno, si alguien despertara con mi condicion iría corriendo al hospital, y yo hago mi vida normal, curioso, ¿no?
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