El costo de postergar
May 13, 2026
Construyo la pared con mis propias manos,
pongo el ladrillo exacto donde frena el paso,
y lloro después ante el muro cerrado,
culpando a la suerte, al viento, al fracaso.
Qué velocidad la de este miedo antiguo,
que prefiere la sombra de la parálisis quieta,
antes que arriesgar el latido vivo
y ver el final de la obra completa.
Mientras tanto, el reloj no tiene piedad,
desgarra los granos de arena fina,
me cobra en silencio la complicidad
de postergar la vida que me domina.
El tiempo no es oro, es carne y suspiro,
es la única moneda que no se recupera;
romper el autoboicot es el único tiro
para habitar, por fin, la propia primavera.
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