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    El bar en la penumbra

    Jul 10, 2024

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    Empezamos a entrar y dar ligeros pasos sobre la madera. La única persona dentro era este hombre el cual estaba de espaldas, en su mano derecha se aferraba a una copa de vino, y la botella estaba apoyada en la barra. El hombre reía intermitentemente, estaba ebrio. Iba vestido con ropa muy harapienta y tenía puesta una boina. 

    En cierto momento se percató de nosotros, y se dio la vuelta muy lentamente. Al vernos, su cara se puso pálida, y exhalo tan profundo como si fuera su último aliento.

    —Tranquilo… no te haremos daño…—le dijo Galeano.

    El hombre parecía haber entrado en un trance; su boca permaneció abierta, babeando, sus ojos estaban completamente abiertos y mirando a Galeano, su postura se iba encorvando y empezó a temblar, su mano derecha se aflojó tanto, que dejó caer la copa de vino.

    La copa cayó al suelo en un muy inquietante ruido, un estruendo entre la tranquilidad, la soledad y lo sombrío del lugar. Los fragmentos de vidrio se esparcieron por todo alrededor, y en el suelo quedó un charco de vino.

    Todos a excepción de Bara nos sobresaltamos ante el ruido y nos alejamos unos pocos pasos. El ruido hizo que se me intensificara el dolor de cabeza que traía, me llevé las manos a la cabeza tratando de calmar esta tortura.

    Miré instintivamente hacia todos lados, esperando a que algo o alguien apareciera de donde sea, atraído por semejante ruido. Pero por suerte, eso creo, estábamos solos.

    El hombre se había asustado demasiado, tanto, que se tambaleo en el banco de madera en el cual estaba sentado, trató de mantener el equilibrio, pero inevitablemente cayó al suelo, clavándose varios fragmentos de vidrio en el acto y empapandose con el charco de vino.

    Galeano fue a socorrerlo inmediatamente. El hombre gritó gravemente, agarró del suelo la boina que se le había caído e intentó pararse apoyándose en el banco, pero era peor, ya que estaba descalzo.

    Gritó aún más, puso sus pies en punta, y volvió a sentarse en el banco con la ayuda de Galeano.

    Era una escena terrible, arrugue la cara ante sus quejidos de dolor. Vi a Galeano arrugar la cara también, pero esta vez en cambio era dado al fuerte olor a alcohol que debió haber sentido del hombre, el cual ya era bastante fuerte hasta antes de entrar al bar.

    Agustín D.

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