¿Por qué tontas tanto frente a la indecisión?
Tan tonto es el miedo que te habita,
la tontedad que de ti resucita.
Tonto es el modo en que me encienden tus silencios,
tonteo cuando caigo en tus lazos
y pretendes que cargue con el peso del porvenir.
Dime, tonto,
cuáles son esas trabas que aquejan tus ganas.
¿Cómo sería el encuentro perfecto?
¿O te asustó mi respuesta,
la tontonía al acecho?
No puedo jugar como tonta,
entrar en esa ida y vuelta,
tonta aceptar ser la capitana
que tontamente te ama
y tonta me hace quedar.
Acaso vos sos el tonto que tontea,
que tantea la forma en que me muevo.
Tonta yo, que juego seria
mientras vos jugás a no jugar,
y en el arte de tontear
soy quien termina sincera.
Deja de tontear,
no me tontes con tus promesas,
y tonto decídete,
deja el tonto miedo
y tontamente ven a mí.
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