Quise elevarme, recto y digno,
como un faro en la inmensidad,
ser la flecha que rompe el cielo,
sin miedo a doblarse, sin titubear...
Pero el tiempo, cruel escultor,
hincó sus manos en mi corteza,
torció mis sueños con su peso,
me hizo presa de su rudeza...
El viento, envidioso, me azotó,
me quebró ramas, me desvió,
y la lluvia, con su falso abrazo,
ablandó mi raíz y me traicionó...
¡Oh, rabia que arde en mi savia!
Quise ser fuerte, quise ser bello,
pero soy un lamento torcido,
un retorcido eco en el suelo...
Aún así, me alzo entre sombras,
con furia en cada nudo impío,
porque aunque el tiempo me doble,
jamás me hará caer vencido...
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

.jpeg-reduced-d1Dc-k)
Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión