Los animales viven.
Sí, de primera mano parece una obviedad.
Como decir que el cielo es celeste, el sol amarillo y el pasto verde.
(aunque eso tampoco es tan así)
Pero pasa que a mí me seduce mucho
ver el dark side de las cosas.
.
Y vuelvo a insistir: los animales viven.
Sus cuerpos están diseñados para interactuar con el entorno,
no para pelearse con él.
Los mamíferos tienen vello porque éste les regula la temperatura corporal.
Los aísla del frío, los protege del calor y amortigua la radiación solar.
NO es sólo estética,
(aunque también: basta con ver un colibrí o una mariposa para morir de admiración)
es supervivencia inteligente.
.
Sus cuerpos entienden dónde están.
Antes de un tsunami, migran.
Antes de un terremoto, se alteran.
Perciben vibraciones, campos electromagnéticos,
variaciones de presión.
No lo piensan. Lo sienten.
.
Ahora, el humano,
(ese experimento que se volvió en contra de su "creador"),
tiene la piel fina, vulnerable,
altamente sensible a la radiación UV.
Sin protección artificial, el sol nos quema,
nos enferma, nos mata.
.
El frió extremo nos paraliza.
El calor intenso nos deshidrata.
A cierta altura sobre el nivel del mar,
el cuerpo humano se descompensa, se apuna, se ahoga.
El oxígeno baja (paradójicamente)...
y con él, nuestra fantasía de control también.
.
Perdimos gran parte de nuestro vello corporal
como adaptación evolutiva al calor y al sudor.
(ahora lo eliminamos deliberadamente, pero no para sobrevivir, sino para gustar).
.
Y mientras la flora y la fauna siguen afinando su relación con el entorno,
nosotros la corregimos con tecnología.
No resistimos el clima, lo combatimos.
No nos adaptamos al ecosistema, lo reconfiguramos.
Deforestamos para habitar.
Extraemos minerales para sostener sistemas
que nos permitan seguir existiendo en un planeta que no toleramos del todo.
.
¡Y LO LLAMAMOS CIVILIZACIÓN!
.
Todo parece encajar, excepto nosotros.
El planeta gira, cumple un ciclo, es equilibrado.
Y en ese proceso, la naturaleza responde;
con intuición, memoria genética, con cuerpos que no necesitan instrucciones,
y lo hacen con una precisión quirúrgica.
.
Y después estamos nosotros...
que NO vivimos, intentamos sobrevivir:
al frío, al calor, al silencio, a nosotros mismos.
Creamos dioses, fábricas, ciudades, partidos políticos,
y una sarta de nimiedades, todo para quedarnos un poco más.
Como si nuestra presencia fuera esencial,
o como si alguien estuviera observando el resultado.
.
(por algo no enseñan filosofía a los niños en las escuelas).
.
He aquí el humano:
el ser que intenta no morir en un planeta donde casi todo potencialmente lo mata.
Se esconde detrás de una conciencia,
mientras a su paso va transformando el mundo
sólo para poder quedarse un rato más... leyendo, deseando, imaginando, sintiendo.
.
Ecce Homo fue el gesto de mostrar un cuerpo agotado
y decir: miren.
Pero no para comprenderlo, sino para juzgarlo.
Siglos después, Nietzsche recuperó el concepto
y lo dio vuelta como a un guante sucio.
Pero no para victimizarse ni justificarse,
sino para afirmarse e iluminar ese lado oscuro de las cosas.
.
(ése que la religión se guarda en la canasta de los diezmos)
.
He aquí el humano:
la especie que no encaja del todo,
la que necesita explicarse porque aprendió a manipular desde la culpa.
Un experimento que aún no acepta que nunca fue del todo natural.
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