Amarte fue mi dulce perdición,
cuando probé esos labios, descubrí el sabor de la adicción.
Intuía que no eras buena para mí,
desde el momento en que tus manos abrasaron mi piel.
Las llamas de tu pasión convirtieron en cenizas mi cordura.
Aun estando sin ti, te sigo recordando en esos momentos más íntimos de mis noches,
donde mi ser se consume por completo.
Me arruinaste...
Pues necesito desafíos para sentirme vivo,
así como tú me hacías sentir.
Necesito dolor para sentir placer,
necesito llamas para sentir pasión.
Te necesito, y sin vacilar en el abismo,
saltaría al volcán para arder en el infierno de tu amor.
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