Las fauces de estas cuatro paredes
Depredadoras de mis lágrimas
Provocan una sequía que parece eterna
Todo arde en llamas
Y recuerdo
Recuerdo las rejas verdes
Y los días donde vestimos de amarillo
Hablando de lo ajeno como si fuera propio
Recuerdo el contorno de tu nariz
Tus brazos recorriendo todo en mí
Y cada palabra que me dedicaste
Recuerdo y vuelvo a ser un perro fiel
Quien no teme a la mano de su dueño
Y como si la evolución lo permitiera
Me pregunto qué hice mal
La miel que escupías ahora es
Una mandíbula que se aferra a mí carne
Y yo soy un cordero
Y tu tinta pudre mis ladrillos
Soy un cordero y mis piernas tiemblan
Al recordar el grosor de tus dedos
Y tus uñas podridas
Arrancando mí piel
Tejiéndola en un tapado luminoso
Tan brillante como el reflejo
De tu obsesión
Explotas en las penumbras
Rebotas en estos ladrillos memoriosos
Y haces que mis pulmones
Se estrujan cada vez que cierro mis ojos
Duermo con un cuchillo bajo mí almohada
Por si las sombras fueran a traicionarme
Y adoptaran tu silueta
Por si la oscuridad emitiera tu aliento
Y las sábanas de mí cama se deslizaran por debajo
Convirtiéndose de nuevo en huesos
Que cavan viciosamente
Casi como si estuviéramos en un limbo
Y yo sólo fuera humedad
Amor decadente
Y un agujero por llenar
Duermo con un cuchillo bajo mí almohada
Para poder cortarte los dedos
Y clavarte este pedazo de metal
Ahí donde dolió
Ahí donde quise desaparecer
Tu lluvia caerá sobre mí mentón
Se mezclará con gotas de oro
Y en ese momento me percataré
De que soy yo quien aún sangra
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión