en en un mar de personas, pude encontrar tu mirada. Una tonta, divertida y juiciosa mirada. Fue como miel para mi garganta; dulce, pero a veces empalagosa. Me dejó ese sabor de boca,como si el dulce se volviera amargo al recordar que nunca serás mío. Tus ojos nunca se fijarán en mí por voluntad propia, y tu sonrisa nunca será dedicada a mí. Aun así, puedo observarte de lejos, puedo imaginar, puedo dejar que mi mente juegue a ser el amor de tu vida. Puedo soñar, pensar, llorar, sonreír y emocionarme por ti. Pero tú nunca lo sabrás.

𝑰𝒔𝒂𝒃𝒆𝒍𝒍𝒂
Con el corazón hecho pedazos, pero aun dispuesta a entregarlo. Jóven escritora que ama soñar.
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