Estoy herida, tengo que admitirlo.
Pero… ¿hace cuánto tiempo está ahí esa herida?
Sangrando como una apuñalada que nunca terminó de cerrar.
Yo pensé que ya estaba sanada.
De verdad lo creí.
Hasta que vuelvo a sentir…
y entonces recuerdo:
esa herida nunca se curó.
Sigue ahí, en mi corazón.
Una herida que me persigue,
que me duele en cada paso,
que me recuerda quién me hirió…
y que, a veces, me impide amar.
Y entonces aparece el miedo:
¿Me volverán a herir así?
¿Volverán a romper un corazón que intenté coser con todo lo que tenía…
y aun así no fue suficiente?
Porque no cicatrizó.
Y me pregunto…
en silencio, casi con miedo de escuchar la respuesta:
¿Algún día voy a poder amar
sin sentir esta herida tan profunda dentro mío?

Ani
Entre páginas y susurros, voy dejando fragmentos de mi vida. Este blog es mi rincón para escribir lo que siento y pensar en voz alta.
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