Una hoja muerta cae…
una flor marchita respira su último adiós.
Ya no sueño.
Un pasado oscuro envuelve mi ser
y aun así, mi camino he de andar.
¿Cómo despertar
y fingir que todo será distinto?
No debo caer
aunque mi alma esté hecha pedazos.
La oscuridad llega,
siempre llega.
Dejo de llorar,
pero las lágrimas no dejan de arder.
No miro hacia atrás,
porque atrás solo hay sombras.
Dame una razón para luchar,
una sola…
antes de que la cruda realidad
me termine de romper.
Me retuerzo.
¿Quién arrancó la pasión de mi pecho?
Camino sin destino,
con el corazón desangrándose en silencio.
Se aniquila el corazón
que me arrastra hacia su propio infierno.
Un mundo de desesperación me aplasta,
la luz del sol se apaga
como si nunca hubiera existido.
Es tan profundo el eco del dolor,
tan vacío su interior,
que mis miedos hacen hogar en mis huesos.
La angustia toma el mando,
aunque busque en lo más hondo de mí
un resto de inocencia,
la imagen de un ángel
que aún no haya sido destruido.
Ya no hay esperanza.
Solo lágrimas de sangre que derramar,
dolor que respira,
crueldad que habita.
Sueños ahogados en sufrimiento.
Y yo…
me arrojo al vacío
en mi último aliento.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión