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Distopías y filosofías de la mano del "Neuralink" de Elon Musk.

Morena

Abr 16, 2024

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Distopías y filosofías de la mano del "Neuralink" de Elon Musk.
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En “Hegel y el cerebro conectado” Zizek indaga sobre la época contemporánea donde abunda el exceso de información y se desplazan ideas que viajan de un lado del mundo al otro a causa de la globalización interconectando así las sociedades y sus respectivas economías. Los grandes avances tecnológicos de las últimas décadas han arrasado a paso veloz y han creado una nueva manera de experimentar los hechos sociales y la vida cotidiana interfiriendo en varios ámbitos de la praxis humana. 

Este siglo ha engendrado una cotidianeidad acelerada sin certezas donde el humano quiere realizar con rapidez sus deseos y "necesidades" alimentando al éxtasis que brinda la facilidad y eficiencia tecnológica. Lo que está adviniendo es un resultado desconocido, una alianza entre máquinas y humanos: el transhumanismo.

Frente a esta fuente de nuevas innovaciones tecnológicas se abren nuevos debates acerca de las precauciones éticas que debe correr el ser humano y en particular los científicos y grandes empresarios que comandan y financian estas investigaciones y creaciones. El uso de la tecnología avanzada puede ser una buena herramienta en determinadas disciplinas, pero también puede transformarse en un aparato de poder utilizado por los poseedores de esa materia para mantener un orden dominante a flote y obtener beneficios de sus utilidades.

Zizek toma el concepto de Roy Kurzweil, la “singularidad”, fenómeno capaz de acelerar el ciclo de la inteligencia humana, aquella que cada vez se torna menos biológica, y es capaz de impulsar nuevas capacidades. 

Pero, ¿Qué riesgos se corren en el camino? ¿Esto significa el fin de un humano puramente biológico, y de una vida tal como la conocemos hoy en día?

Zizek, frente a estos interrogantes, afirma que la llegada de una época posthumana es inminente. El uso de datos biométricos y la programación aplicada desembocarian en una aproximacion al funcionamiento de la conciencia individual: tomando de ejemplo los avances tecnológicos que trae a debate Elon Musk con el “neuralink”, un interfaz cerebro-ordenador capaz de leer nuestros pensamientos, deseos y ser capaces de conocer todo acto que despleguemos dia a dia reconociendo nuestros gustos personales interpretando la actividad de las neuronas de quien posea el aparato. Se presenta así la posibilidad de que las maquinas adquieran una imagen de nosotros mismos más real de la que el propio yo que cuenta con sus limitaciones y partes inconscientes.

Sin embargo, uno de los puntos que me gustaría resaltar del escrito y que llena de esperanzas a aquellos que privilegiamos una relación con la tecnología no tan invasiva y abusiva, es el postulado filosófico hegeliano y retomado por varios psicoanalistas: las palabras no siempre dicen lo que quieren decir. Hegel afirma que las palabras dicen “demasiado” y a la vez “demasiado poco”. Demasiado porque están en puro contacto con el interior y este brota pura y directamente en ellas mismas, y demasiado poco porque las palabras fracasan en decir lo que realmente queremos expresar, el lenguaje se hace otro en el momento que se da la transmutación que convierte el afecto o deseo en palabra hablada y acción, haciendo de ello algo distinto.

Este fracaso que se da cuando las palabras son insuficientes para expresar lo que existe en nuestro interior es un atisbo de esperanza frente a la hipotesis futurista de Zizek de un pensamiento único donde se censura o elimina todo aquello que no corresponde con lo que prescribe el orden dominante, ya que detrás de las palabras que decimos se esconden razones profundas que pueden revertir lo dicho. Por ejemplo, el clásico acto fallido freudiano es donde se expone una expresión diferente o contraria a la intención del sujeto, dado que inconscientemente hay razones que justifican ese fracaso. También, la negación es un ejemplo claro de que las palabras quedan cortas a todo aquello que le incumbe a las profundidades de la psiquis, a todo aquello que las palabras jamás podrían alcanzar en si.

Aun asi, Zizek postula que esta interfaz podría llegar hasta el lugar más recóndito del individuo y amaestrar una nueva forma de pensamiento única, teniendo como director de esta hipotética ideología a un orden, a un Estado o a un agente que aliene a sus individuos según sus intereses manipulando aún más las relaciones de poder mundiales.

Pero eso no es todo. Esta nueva forma de pensamiento único o singularidad reventaría el capitalismo a causa de que este se sustenta bajo el individualismo que él mismo engendro. Una mente colectiva conectada a una supercomputadora lleva inevitablemente a un orden distinto fundado en el compartimiento de un pensamiento único alienado a los intereses del orden social dominante de ese momento. Sin embargo, ¿qué va a pasar con esas megas corporaciones que se apoyan en el individualismo capitalista?

El ser humano es un ser ambivalente, cabe dentro de sus posibilidades la paradoja de desear lo que no desea y de odiar lo que ama, pero sin saberlo. El ser humano tiene una dimensión inconsciente que rige sus actos y su vida cotidiana y ninguna máquina programable ni ninguna conexión neuronal legible podrá igualar y explicar los movimientos psíquicos del alma.


Morena

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