A dónde van a parar
Quienes susurran por las noches
Trabajan de día
Trabajan de tarde
Y sólo creen en algún tipo de justicia
En la tele suena Ráfaga. Es Pasión de Sábado. La repitencia de lo repitente. Un sábado cualquiera. El primer sábado del año. Hay pocas melodías: una moto, una cuchilla, una cebolla, una mano que va y viene. Una lágrima.
Una puerta que se abre y un destello de alegría. Un joven de camisa llamativa solo quiere vender y pagar la cuenta de la luz. Toma el producto, lo muestra como una reliquia, y decidido, comienza un speach.
"Soy recolector" comienza su relato, "siempre pasaba por acá pero cambié de turno y estoy en el Quinto ahora". Dice haber cambiado el turno porque quiere vender a la tarde para hacer unos mangos más. "Está difícil la cosa" asevera.
Al chamuyo no le faltará consistencia. Su interlocutor lo conoce, o dice conocerlo, y entonces el joven sabrá que tiene media venta. El problema es que su artilugio, su procedimiento no alcanza, no es suficiente para la otra mitad de la venta.
"El precio es bueno" dice la doña, "si vuelve en unos días le compro, pero aún no he cobrado". Ya casi derrotado, insiste que hace dos años la cosa se ha puesto más complicada. No se da cuenta que truncó su operatoria. O si, pero solo quiere hacer catarsis.
"Bueno, no hay problemas señora". Agaché la cabeza y fui en búsqueda, mientras caía la tarde, de un tiempo mejor.

Juani Rivero
De alguna parte del conurbano. Me autopercibo comunicador pero no sé muy bien qué significa eso, yo solo quiero llamar la atención.
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