Hay una mano que me mantiene entre donde estuve y hacia dónde quiero ir, como si retenerme fuese lo más importante ahora.
Entierra sus uñas en mí para no soltarse. Sé que no me quiere lastimar.
¿Por qué no querés que vaya hacia allá? Tal vez sabes que es lo que hay, tal vez me cuidas.
Avancé mucho arrastrando su cuerpo pero ya no puedo más. No quedamos en el mejor lugar. Es mejor que dónde estábamos antes. No me gusta. Tiene sus cosas buenas. No quiero quedarme acá.
¿Podés dejarme pensar? Ni siquiera sabes qué sigue ¿Por qué no querés avanzar?
Al menos no me deja sola. Todos se van. Ya no me sostiene, nos damos la mano y nos quedamos quietas juntas. No me gusta este lugar.
¿Por qué no querés seguir? ¿Cómo podes estar tan cómoda? Tal vez será que no podes caminar.
La arrastro devuelta conmigo pero se enfría su mano. Cada paso que doy es su sentencia. Depende de mi todo lo que nos vaya a pasar.
No quiero dejarla morir. No quiero quedarme acá.
Sigo arrastrando su cuerpo y me consume la culpa. Ya ni siquiera nos damos la mano, yo la sostengo y la llevo conmigo. Ya casi no respira. No quiero dejarla atrás.
Está muy fría y pesada, no puedo más.
No soporto el olor putrefacto.
Un poco de vida le queda pero no puede continuar.
¿Si retrocedo volverá a la normalidad?
Me ruega que volvamos a casa, que no pertenezco a otro lugar.
Pero hace mucho que no tengo casa y no puedo mirar para atrás.
Si me soltas, no hay retorno. Me dijo. ¿Me dejarás morir por un camino en soledad?
No hay opción, es su vida o la mía. Pero si somos la misma. ¿Tengo que dejar morir una parte de mi para poder vivir en paz?
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión