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Día (- 7) de un año de canciones.

Jul 25, 2026

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Día (- 7) de un año de canciones.
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Querido diario:

A veces pienso que «mi amor» es como una brisa que fluye por todos los montes donde la naturaleza virgen crece donde quiere, sin pedir permiso, sin importarle el roce del mundo. Simplemente es. Se mueve hacia donde las raíces invisibles lo conducen bajo tierra y, de algún modo, termina floreciendo en la acera, en las paredes, en los techos, entre las cañerías, en las ventanas, a la orilla de los arroyos, sobre los acantilados y hasta en medio de los desiertos.

Florece y florece.

Es un caballo salvaje que se niega a ser domado. Lleva un mohawk sobre la frente y las crines largas, sedosas, jamás cortadas, ondeando al compás del viento mientras galopa hacia tierras nuevas, desde cuyas cumbres custodia.

Y si me encandila el sentimiento, pienso que es por su libertad innata, por su espontaneidad, por esas ideas de revolución y justicia, y por un afecto que no conoce fronteras. Pero si a veces hay que ser cauteloso, es porque también lleva humo negro dentro. No de ese que oprime el pecho, sino de ese que anuncia fuego; el humo de alguien que está despertando, creciendo, transformándose.

Existir en el mundo donde él existe en sorprendentemente simple. Así como la naturaleza crece donde se pueda, también sabe retirarse cuando el ambiente deja de ser fértil para vivir. No hay demasiados cálculos. Solo fluye entre la gente. Entre los bros, la banda, la música, las risas y mucho smog; con los pies en la tierra y el alma colándose hacia el cielo por una ventana.

«Mi amor» es mi canción. Mi melodía preciosa; la de alguien que convierte el aire en un lugar habitable, que hace que todo pese un poco menos, como si bastara con dejarse llevar por la corriente para descubrir que el horizonte siempre fue más grande de lo que imaginábamos.

Admiro profundamente su espíritu.

Más allá de su belleza —que, god, es inmensa—, la belleza de su corazón siempre me devuelve a nuestros atardeceres. Leemos un libro juntos, hablamos un poco y luego compartimos el silencio mientras nos perdemos en la vida. Siempre con nuestros meñiques entrelazados, apenas rozándose, como una forma silenciosa de decir: estoy aquí.

Esa es mi parte favorita de amarle. Que no hace falta perseguir el viento. Basta con quedarme quieta un instante para sentir cómo pasa a través de mí y, sin darme cuenta, me lleva consigo.

Querido diario, estoy muy enamorada.

Tengo que detenerme aquí porque podría escribir un pergamino interminable, y se supone que todo esto nació inspirado por una sola canción.

Ya van dos.

Te ama sin reparos,

Cariselis Naruka.

Cariselis 𖹭.ᐟ

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