Dejó en el suelo
las pocas pertenencias
que siempre lleva con él
en aquella bolsa vieja.
La calle es un lugar duro,
pero en su andar se encontró
con la imagen colorida
digna de su devoción.
Se hincó, con su pantalón de mezclilla
sucio y deslavado. Al postrarse
su ropa interior y su espalda
se dejaban entrever.
Alzo los ojos al cielo
implorando algo que sólo quedó
entre él y aquella imagen.
Mientras, los coches seguían circulando
con prisa y desinterés.

Vivoluegoescribo
Escribir para expresar, aunque se vulnere el alma. Escribo instantáneas que observo en mis actividades cotidianas
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