des(Tiempo)
Aug 30, 2026
Aprendí a decir que no me pasa nada
tantas veces, que casi lo convertí en verdad.
Sonreía en el lugar equivocado,
me quedaba en la conversación que me pesaba,
aguantaba la incomodidad como quien aguanta la lluvia:
total, ya me voy a secar.
Pero las heridas que no se ven
ahí se quedan, un poco más hondas cada día,
y una aprende a vivir con esas molestias
como quien aprende el ruido de una heladera:
está ahí, pero después deja de escucharlo.
El cuerpo también se cansa de hacer como si nada.
No quiero maquillarme para tapar las heridas,
quiero maquillarme para verme radiante,
no para verme sana.
Ahora registro el tiempo que le presté a otros
mientras yo esperaba en la fila de mí misma.
Y la fila no terminaba nunca.
Siempre encontraba una razón para dar un paso atrás.
Siempre podía esperar un poco más.
Y hoy elijo la incomodidad de decir que no,
en vez de la comodidad ajena de decir que sí sin quererlo.
Qué desperdicio, tanto "sí" innecesario...
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