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Ya no me acuerdo de la última vez que le sentí la sal al agua del mar, creo que todo sigue detenido en los sentidos. No sé cómo llevarte hacia donde quiero ni como arrancarte del fondo de los rincones de mi casa, lloré tanto estos tiempos que creo ser responsable de las manchas de humedad en las paredes. Vos estás ahí, ¿no? Vi, tengo todavía escondida la primavera en el bolsillo, los crayones, las pinturas, las alegrías del hogar; ¿existirá algún artesano textil que pueda recrear las prendas que usaba con vos y que logre éste replicar la sensación de ligereza al andar por la Lagos cuando entusiasmado iba arrancando flores de tus vecinos? Que más que bien algunos sabían comunicarme su enojo de formas... ¿graciosas? -¡Había un señor que me obligó a enamorarte con las flores que recurrentemente le robaba, porque de ser otro el desenlace te presentaría él a su hijo para que yo me quede al molde como muestra de venganza por mis hurtos!-
Torcí un banquito del centro para que nos podamos sentar ahí otra vez, pero todavía no me animé a recostarme en él, siento que mi piel es tinta y todo lo que rozo, lo mancho, aunque ¿no es muy despectivo pensar así de mí?
Antenoche escuché la interpretación de Crystal Gayle y Tom Waits de la balada "take me home" y sé que con el oído casi que perfecto que tenés podríamos haber tarareado los coros juntos mientras te miraba hacerte las uñas embobado como acostumbro.
Por casa parece que pasó un tornado y quise abrazarlo pero me sumergí en su embudo y ahora lo que es viento dentro de mi habitación, parecen ser voces. Vi, ¿son tuyas? ¿Sos vos? ¿El desastre de mi cuarto es responsabilidad tuya o mía por darte el espacio?
Presté mi boca a mendigas lujuriosas para ver si podía contagiarme yo del hambre por sentirse vivas que aquellas flaguean. Pero desde que lo hice, tengo como una esfera de mugre levitando dentro de mi tórax que no puedo extirparme ni con mil cigarrillos soplando para empujarla.
Anoto las cosas que me generan ansiedad en el momento para ir resolviéndolas como multiple choise, pero la evitación como conducta instintiva adoptada me complica la existencia cada vez más. ¿Cómo hacías vos, Vi?
Pensé en desaparecer de casa Vi, con algunos pesos en la mano y unas ganas imparables de hacerle compañía yo a la soledad. Dije: ¿y si me voy sin decir nada, viajo lejos y... me las arreglo como sea con quien sea menos con otra persona que no se llame soledad y me sea intangible? Pensé que sería una buena forma de revivir, pero hay corazones que se aceleran todavía cuando choco las llaves contra mi reja.
Seguramente raspe el chispero, encienda el cigarrillo, haga una parada en la cuarta estación para despedirme del cielo que compartíamos, y luego me ponga en la nuca la etiqueta de viajero, para encontrarte en un mundo que no seas vos, y encontrarme en lugares donde podrías sospechar que visitaría yo.
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