No acepto que ya se fue, vivo mis minutos esperando una señal de su parte y las horas pensando en una excusa para ir a verla.
La lastime, y fui grosera, no respete su dolor y hago lo posible por respetar su decisión. Ya sé que un perdón no cura nada, solo remienda y deja la consciencia tranquila, mi consciencia, y necesito que ella esté bien. ¿Es tarde para eso?
Estoy loca, y mi cordura me encadena a esa pared lejos de ella, esa pared pintada de enojo, egoísmo y orgullo. Y aquí sigo. Esperando que la presa se acerque a su depredador.
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