Te entrego mi alma y espiritú buen andador. Despojame del dolor profundo y con el haz florecer un centenio de lirios que sustituyan la paciguedad por un estado de locura impuesto, como el del mismo Hamlet. Arrebata de mi memoria los recuerdos felices y bloquealos de mi consciencia infinita, permiteme salir a la superficie unos segundos y luego vuelve a hundirme.
Pon en tu posesión la sustancia que acalle hasta el último sollozo nocivo esparcido por la tierra. Encuentra mi centro y resucita el martirio reflejado en el cristal, cuyas imagenes aluden a la bienaventuranza del ser punzante que habita en las más recónditas partes de mi ser. Y cuando ya hayas completado tu misión, asegurate de vender este desconsuelo al mejor postor de reliquias amordazantes.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión