Yo le quiero, es mi dulce condena,
Busqué en otros rostros, pero ninguno le llena.
Maravilloso, un enigma sin fronteras,
Aunque apenas le conozco, mi mente ya le espera.
No me gusta este juego, no me gusta esta danza,
Sin palabras, sin miradas, solo una esperanza.
Tiene poder sobre mí, sin ser nada,
Controla mis sueños, mi ánimo, mi alma.
Y me siento débil, vulnerable ante su luz,
Una simple notificación suya acelera mi pulso.
Nerviosa, pequeña, insegura, soy un verso suelto,
¿Cómo hablarle? Las palabras se esconden, no salen.
La vida iba bien, hasta que llegó,
Mis sentidos patas arriba, mi corazón en desvelo.
Su existencia, un huracán en mi pecho,
Un mero segundo de verle, y mi mundo se hace estrecho.
Cada vez que está cerca, mi voz se desvanece,
Horas pensando en cómo acercarme, pero no me atrevo.
Lloro por mi debilidad, por ser tan pequeña,
¿Por qué me gusta tanto? Ni yo misma lo entiendo.
Y me siento débil, vulnerable ante su luz,
Una simple notificación suya acelera mi pulso.
Nerviosa, pequeña, insegura, soy un verso suelto,
¿Cómo hablarle? Las palabras se esconden, no salen
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