Cada giro de la danza se siente como una conversación hablada sin palabras: tentación rozando contra la resistencia y anhelo que rodea el honor.
Por un breve y doloroso tiempo, los límites entre dos personas se disuelven, reemplazados por una frágil ilusión de romance donde el destino duda y la maldición afloja su control.
No es una promesa de amor, sino una posibilidad inquietante: una visión de lo que podría existir si el destino fuera más amable.
La danza se convierte en una tragedia tranquila, es hermosa precisamente porque no puede durar y deja atrás la agridulce verdad.
Incluso las almas más oscuras pueden anhelar ternura.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión