El pasado 26 cumplí 34.
Recuerdo que a mis veintis me daba un poco de cosa llegar a esta edad.
Ya medio tenía una vida armada, pero sabía interiormente que le faltaba algo. Aunque no supiera que fuera.
A mis 28 desmantelé mi vida completamente. Y fue lo más aterrador y valiente que he hecho.
Los años que siguieron fueron muy difíciles. Me dediqué a mí, como nunca había hecho, como nunca había aprendido. Empecé a desaprender todo, a deshacerme de todo lo que conocía, lo que me caracterizaba. Y cada día que pasaba se ponía peor.
Así como cuando se te ocurre hacer limpieza general y a la mitad del proceso todo está más sucio y caótico que antes y solo querés tirarte en el piso a llorar, arrepentida por la decisión que tomaste. Pero, en algún punto, sabés que no te queda otra que seguir y de a poco todo empieza a tomar forma.
Por momentos acomodás cosas, pero al tiempo te arrepentís y las volvés a cambiar. Y así hasta que un día terminás al fin de limpiar. Y decís "nunca más", pero sabés que todo está impecable y si, aunque es un proceso largo lo vas a volver a hacer.
Algo así es mi vida ahora. Hay partes acomodadas. Partes que las miro y no se ni por dónde empezar. Hay otras que se de las que voy a tener que ocuparme y no quiero, porque se que van a doler. Algunas las acomodé, no me convencen mucho, y se que en algún momento voy a cambiarlo.
Y, sin embargo, nunca me he sentido tan feliz, tan en paz y en gratitud como ahora. Pareciera que la peor parte del proceso ya pasó y ahora voy haciendo retoques.
He logrado amarme de una manera que jamás había pensado poder hacerlo. Y de eso han surgido tantas cosas nuevas, diferentes y espectaculares.
Se que hoy me elijo, por encima de todo. Que no me conformo con menos de lo que quiero, de lo que espero y solo confío en mi palabra y la voz interna que me guía.
Descubrí que no era nada de lo que alguna vez creí ser, y sin embargo no hay una definición valida para ninguna de mis partes.
No tengo un plan, no tengo intenciones de hacerlo tampoco. Ni vision boards ni visualizaciones. Porque entendí que en vez de estar ocupada imaginando la vida, más valioso es vivirla, con todo lo que trae, lo lindo y lo no tanto.
Solía tener cierto miedo a los treintas. Los 3 primeros fueron complicados, pero estos 34 los recibí con una sonrisa, con mucho amor, mucha felicidad y abrazos.
34 son un montón, pero se que de alguna manera, este viaje recién empieza. Porque cada día elijo vivirlo desde ahí, desde lo nuevo que me puede traer la vida y cómo me puede sorprender, de formas que mi mente jamás sería capaz de imaginar.
Si me preguntan si todo el proceso de limpieza valió la pena... La respuesta es si. Volvería a atravesarlo nuevamente si tuviera que volver a atrás. Gracias a eso es que soy tan feliz hoy.
Felices 34, Anto, mi amor. Gracias por traernos hasta acá ❤️
Nos quiero siempre con esa sonrisa de oreja a oreja, bajo el sol y el mate en la mano.
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Anto Gómez | Open Heart
Open Heart es eso, mi corazón abierto. Mi escritura más personal, mientras navego la vida y aprendo a vivirla en presencia y en conexión conmigo.
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