Mi preocupación no es que me dejes de amar, sino que te dejes de amar.
Deseo que sea donde sea que estés, te cuides.
Porque para mí no hay dolor más grande que tu llanto.
El día que sufriendo te vi, no púde evitar romperme; desde tal nublado día
no volví a ser yo, me sentí desconectado y vacío porque sabía que
tu situación no era más que tristeza.
No sé en dónde estás, ni cómo. Pero rezo todos los días porque estés bien.
No te preocupes por mí, es lo de menos, dedicate a tí.
Sin embargo el día que vuelva a tu lado, despreocúpate y revienta tu búrbuja,
porque yo me encargaré de cuidarte.
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