Mi corazón, cansado y malherido, busca el consuelo en lo superficial. Anhela mirar el horizonte y encontrar un nuevo camino, uno que no esté repleto de letreros luminosos para distraer este vacío que siento.
Me sangra el alma cada vez que veo a la gente pasar a mi lado con la cabeza gacha, cargados de sueños deshechos que alguna vez pintaron de colores una vida vibrante y jovial. Hoy ya no queda nada, solo corazones rotos y muchos deseos hechos polvo.
Me sangra el alma cada vez que veo una mirada apagada, una sonrisa gris y el silencio gélido que corta la respiración.
En mi mente resuena una voz sabia que dice “deja que todo siga su curso” y lo he intentado, pero ¿cómo ignorar lo que está ocurriendo a la luz del día? ¿Cómo caminar el mismo suelo lleno de la sangre de otros, de otros que no se diferencian tanto de mí? ¿Cómo acallar los gritos desesperados y el remolino incesante de polvo, basura y esperanzas marchitas?
Puedo hacer que las cosas sigan su curso, pero no a costa de otros, no cuando sé que en la punta de mis dedos puedo sentir la energía vibrante que implora por hacer de las suyas. Un destello de luz que clama por mí, por mi accionar. ¿Cómo puedo dejar que todo siga su curso cuando sé que más allá del horizonte hay un cielo tan azul y resplandeciente que pide a gritos ser encontrado?
Las nubes grises se irán, las flores volverán a florecer cada primavera y el cantan de las aves regresará con cada amanecer, pero ¿y si no? ¿Y si la tormenta no cesa y el cielo azul jamás aparece? ¿Acaso fue por mi culpa, porque no movilicé mi cuerpo, así como se mueve mi alma constantemente implorando que la saque a pasear de vez en cuando? ¿Qué quedará de mí si eso ocurre? Estoy segura de que quedaré marchita, apagada, esperando a la campanada final. Cuando pienso en dejar ir, me pregunto: ¿a dónde irán a parar las esperanzas y sueños que alguna vez se profesaron? ¿Cómo harán los corazones para poder seguir latiendo si no habrá nada que los impulse a seguir funcionando? ¿Qué pasará con esta impotencia ferviente? ¿Se esfumará o elevará su potencia hasta que deshaga mis huesos por completo, hasta que el punto de ebullición haga presión y pierda finalmente la razón?
No importa las preguntas que me haga, siempre termino en el mismo lugar de siempre, creyendo fielmente que nada se logra si no se acciona.
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