mobile isologo
buscar...

CREACIÓN DE LA HUMANIDAD (POPOL VUH)*

4 Vientos

Aug 27, 2026

56
CREACIÓN DE LA HUMANIDAD (POPOL VUH)*
Empieza a escribir gratis en quaderno

Este, pues, es el principio de cuando fue concebido el hombre, de cuando fue buscado también lo que entraría en la carne del hombre. Dijeron, pues, Alom, K’ajolom, Tz’aqol, B’itol, Tepew, Q’ukumatz, estos son sus nombres: “Se ha acercado su amanecer, se formó la completitud, así también se aclaró el que va a alimentar, el que va a sustentar los hijos (de mujer) de luz, los hijos (de hombre) de luz. Se aclaró el hombre, la humanidad de la superficie de la tierra”, dijeron.

Se congregaron, llegaron, salieron sus ideas en la oscuridad en la noche. Entonces buscaron, tamizaron, también pensaron; estaban preocupados, pues, aquí. Así, pues, salieron aquí sus ideas a la luz, a la claridad; encontraron, descubrieron también lo que iba a entrar en la carne del hombre. Solamente faltaba poco; todavía no estaba manifiesto el sol, la luna, la estrella; arriba de Tz’aqol, B’itol, de Paxil, de K’ayala’, este es su nombre.

Vino el elote amarillo, el elote blanco. Estos son los nombres de los animales, los que trajeron la comida: el gato del monte, el coyote, el chocoyo, el cuervo. Los cuatro animales les refirieron la noticia del elote amarillo, del elote blanco; vinieron desde el interior de Paxil, fue enseñado el camino para Paxil.

Así, pues, encontraron la comida. Así, pues, entró en la carne del hombre creado del hombre formado. El agua, pues, se hizo sangre, la sangre del hombre. Así entró por medio de Alom, K’ajolom, el elote. Así, pues, se alegraron pues, por el descubrimiento de la hermosa montaña, llena de dulzuras tupida de elotes amarillos, de elotes blancos, tupida también de pataxte, de cacao, incontables zapotes, anonas, jocotes, nances, matasanos, miel. Llena de muchos tipos de comida era la ciudad de Paxil, de K’ayala’, este es su nombre.

Había comida. El aspecto de todos los alimentos pequeños, los alimentos grandes, las plantas pequeñas, las plantas grandes. Fue enseñado el camino por los animales. Entonces, fue molido, pues, el elote amarillo, el elote blanco. Nueve molidas, pues, hizo Xmukane. La comida entró con el agua. En la masa se formaron los brazos, la grasa del hombre que iba a ser. Lo hicieron Alom, K’ajolom, Tepew, Q’ukumatz; así son llamados.

Así, pues, pusieron en palabras la formación la creación de nuestras primeras madres, de nuestros padres. Solamente de elote amarillo, de elote blanco fue su carne; solamente de comida fueron las piernas, los brazos del hombre. Estos fueron nuestros primeros padres, los cuatro hombres formados; solamente comida fue usada para su carne.

Entonces existieron, pues, sus esposas; sus mujeres también llegaron a existir. Solamente el dios pensó, otra vez así, solamente durante el sueño. Las recibieron; en verdad eran hermosas las mujeres que estaban con B’alam K’itze’, B’alam Aq’ab’, Majukutaj, Ik’i B’alam. Ya estaban sus mujeres cuando se despertaron. En seguida se alegraron sus corazones por sus esposas. Estos, pues, son los nombres de sus mujeres: Kaja Palu Na es el nombre de la mujer de B’alam Kitze’, Chom Ija’ es el nombre de la mujer de B’alam Aq’ab’, Tz’unun Ija’ es el nombre de la mujer de Majukutaj, Kaqixa Ija’ es el nombre de la mujer de Ik’i B’alam. Estos, pues, son los nombres de sus mujeres. Las mujeres se hicieron señoras principales. Ellas son las que multiplicaron a la gente en los pueblos pequeños, en los pueblos grandes.

 

*Comienza el relato del Popol Vuh con una descripción que antecede al tiempo y al espacio, en el que sólo los dioses existían, con una voluntad creadora, que explica y da sentido al mundo. Distintos pasajes dan cuenta del proceso de formación del mundo, un lugar ideado para que en él vivieran vegetales y animales. Hay detallados fragmentos que describen regiones inaccesibles para el ser humano: en especial el mundo infraterrestre, donde los dioses que atentan contra la vida están en pugna constante con los seres creadores. El universo es entonces un lugar donde habitan los seres sagrados, en distintos ámbitos y regiones. En ese entonces los ritmos biológicos están alterados, por lo que ciertos animales y algunas plantas son especiales. En ese mundo ya preparado, los dioses deciden hacer a los hombres. Pero esta tarea no es inmediata, por lo que, de forma sucesiva, crean seres humanos de barro, más tarde de madera y en un tercer momento, definitivo, crean al hombre de maíz.

4 Vientos

Comentarios

No hay comentarios todavía, sé el primero!

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión