Abrí mis ojos, había escuchado una pluma caer. Una persona afuera.
“Tengo esta corona de oro para usted, mi rey, a esta hora, con el sol justo sobre nosotros. Solo me tiene que dejar entrar a su casa”.
Eso me decía él todos los días, por meses, y mi mamá le echaba. Yo deseaba, deseaba y me enojaba por desear.
Un día lloré cuando llegó, me acerqué a su oído y le dije una mentira. Me miró con pánico y salió corriendo, soltando la corona.
Entonces unos buitres llegaron y se comieron el oro, dejando solo los huesos. Agradecí al sol.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión