Cristal, madera, hierro quizás, algún material raro cubría mi corazón. Lo cree yo misma de forma inconsciente. Una muralla, un cascarón, un algo que protegiera mi impulsivo corazón.
Pero es un material tan indeciso y tan impredecible como lo que late en su interior. A veces es fuerte y no se mueve ni un milímetro por más amor que reciba, y a veces se abre completamente, exponiendo lo que suponía proteger. Traicionando al corazón, dejándolo a martir de los deseos ajenos. Dejándolo libre en un mundo cruel, tintado de amor perdido, escondido (con tal de no sufrir).
Lo libera y él huye. Huye despavorido de aquello que lo contenía, con tal de ser libre, de latir tanto como quiera, y por quien quiera. Nada lo ata, nada lo contiene y principalmente, nada lo detiene de lastimarse.
En su huida se tropieza, con piedras desconocidas, o quizás con una con la cual deseaba cruzarse. Pero no esperaba caerse.
No aprende, no deja de latir de forma errática, no deja sanar sus heridas, mientras se mantiene alejado de lo que prometía protegerlo.
Prefiere ser libre, prefiere elegir y caer antes que no latir.

Bren
Bienvenido/a a mi perfil! Desde chica escribo historias cortas sobre la vida y cómo la percibí a lo largo de los años. Espero te guste ❤
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