Tengo la sensación de que nunca termino de quedarme quieta en un lugar, ni siquiera cuando todo está “bien”. Como si siempre hubiera algo más llamándome bajito desde otro lado.
No es que esté mal, es que tampoco estoy del todo satisfecha.
Y eso a veces me confunde, porque parece que nunca alcanza.
Queremos ser felices, pero no aburrirnos. Queremos paz, pero no sentir que los días pasan todos iguales. Queremos probar cosas nuevas, pero sin equivocarnos demasiado. Pedimos mucho y, cuando por fin lo tenemos, al poco tiempo ya estamos mirando lo que sigue.
No sé si es ambición, miedo o simplemente ganas de vivir más de una vida en una sola.
Yo quiero hacer lo que hago ahora, pero también quiero todo lo demás. Quiero quedarme, pero también irme. Quiero estabilidad, pero que no me ate. Me gusta mi ciudad, mis lugares, mi gente… y aun así sueño con escaparme a algún lado donde nadie me conozca, donde no tenga que ser nada en particular.
No porque odie lo que soy, sino porque quiero saber qué más podría ser.
A veces siento que dentro mío conviven muchas versiones de mí misma, y todas quieren algo distinto. Una quiere escribir, otra quiere crear con las manos, otra solo quiere silencio y tiempo.
Me entusiasma una idea y, antes de terminar de empezarla, ya estoy pensando en otra. Y me pregunto si a los demás también les pasa, si también sienten que elegir un camino es renunciar a demasiadas cosas.
Porque pesa decidir. Cada elección te arma una vida, sí, pero también te quita otras posibles. Nunca vamos a saber quiénes hubiéramos sido si tomábamos otro rumbo, si nos animábamos un poco más o si nos quedábamos un poco menos. Y aunque digan que no importa, a veces duele igual.
Supongo que crecer es aprender a convivir con esa duda. A aceptar que no vamos a vivirlo todo, que no podemos ser todo al mismo tiempo. Que está bien sentirse perdido incluso cuando parece que vamos por el camino correcto. Que no somos raros por querer más, ni ingratos por no conformarnos del todo.
Al final, quizás no se tratar de tener todas las vidas posibles, sino de vivir esta con honestidad. Con miedo, con ganas, con contradicciones. Y entender que sentirnos así, inquietos, llenos de deseos, un poco perdidos, también es parte de estar vivos.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión