Me busco en tus ojos,
entre el diamante que protege
a tu pupila profunda,
y por más que el negro me confunda
tus ojos de gato reflejan de nuevo
la sonrisa rotunda y el amor que te profeso.
Adorarte ha sido la proeza más sencilla
que he tenido el gusto de realizar.
Profesar mi amor a tu iris de cristal,
que me ha sentado frente a mí misma
y me ha hecho egoísta por tu querer,
se me ha hecho inevitable,
imposible de evitar o esconder.
Tú eres el dueño de mis días y mi destino,
y volvería a escoger este camino
si de nuevo me lleva a ti.

Blanca Bermúdez
Escribo para sacar del alma lo que no se puede decir en voz alta. Gracias por leerme. Quédate. Comenta.
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