sólo por arte de magia quepo perfectamente en la curvatura de tu cuerpo cuando estás acostado y ligeramente encogido, y justo tu mano cabe perfecto en mi cintura o en mi pecho, y la distancia de tu brazo por debajo de mi cabeza es la justa para que yo pueda darte la mano, y tu pie también busca el mío por la noche para seguir sintiendo que no irás a ningún lado.
Justamente ahí pareciera que el invierno nos miró y se excitó tanto que ya no sentimos su frío azotarnos en la noche.
Es como si ambos cuerpos fueron hechos para tener sexo entre ellos;
tú sólo me tocas un poco y mi cuerpo ya está listo para recibirte amablemente y sentir el desliz entre mis piernas completamente empapadas de fluidos de ambos.
Casualmente yo sólo te toco un poco y apunta hacía arriba buscando la cavidad en la que encaja perfectamente sin importar lo profundo que sea.
¿qué es eso que lo puede hacer incluso mejor de lo que ya es, si es eso siquiera posible?
y, ¿de qué me estás apestando?
y, ¿quién es el cazador?
y, ¿quién es la presa?
si ambos queremos el mismo calor del otro incluso cuando hay 40 grados afuera.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión