Mi alma quedó retenida en tu mirada, suspendida en un instante que no termina, como un pasado que insiste en volver para herirme. Y te encuentro en una figura que pasa junto a mí con indiferencia, y cada vez el corazón se me rompe de nuevo, como si no hubiera aprendido todavía a sobrevivir a tu ausencia.
Quisiera detenerte, sostenerte entre mis brazos y preguntarte qué nos pasó. En qué momento dejamos de ser aquellos que soñaban entre melodías, aquellos que se buscaban en desvelos largos y conversaciones infinitas, aquellos que parecían prometerse un refugio. Dime si existimos de verdad o si solo fui yo inventando eternidades donde apenas había instantes.
¿Dónde estás, querido? ¿En qué parte de ti se extinguió aquello que una vez me hizo sentir amada?
Porque volviste a llevarme a este dolor antiguo de perder, a esta herida que no termina de cerrar. Y lo más cruel no fue irte, sino la manera en que dejaste que mi amor se quedara hablando solo.
Yo te ofrecí ternura, y me respondiste con distancia. Te ofrecí verdad, y me devolviste silencio. Te di un amor que temblaba de tan sincero, y no pudiste siquiera ser amable con él.
¿Por qué no fuiste un poco más cuidadoso con un corazón que te abrió sus puertas sin defensa? ¿Por qué tomaste mis sentimientos como si fueran tan ligeros que podían romperse sin consecuencias?
Y todavía, aun con el alma cansada, una parte de mí quisiera preguntarte si alguna vez me quisiste de verdad o si solo fui un lugar donde descansaste antes de marcharte.
Y si no ibas a quedarte, si no ibas a amar como yo amé, ¿por qué me enseñaste a soñarte?
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión