No hay hilo que me ate ni lugar que me contenga.
Preguntás como estoy pero no te importa. Sólo querés tramitar deshacerte de la dificil cara que nunca quisiste ver. Solamente querés deshacerte de mi después de haber retenido casi una década a una mujer con deseo.
A nadie le gusta tener ni ver gente con problemas de salud mental. A nadie le gusta ver a alguien de la forma que vos me viste después de lo ocurrido y aún así te ocultaba las peores partes, pero vos pensabas en tu ego.
O no se en qué pensabas pero dejaste pasar una herida con la que no se puede vivir y es esa de que la vida te pase ante tus ojos y cada vez que querés intervenir para que no se vaya sale todo al revés porque hay un cristal de desorden que asocia mal, que desordena todo después de haber desregulado la vida sigue ahí.
Y llega un punto en que te hartás de fallar y te volvés falla. Y dejás de hacer. Ya no exisitís. Ya no sabés que hacer. No sabés cómo intervenir para que las cosas salgan bien y todo es garrotazos de dolor. Y estás rirada en la cama hecha un huevo que no puede vivir.
Yo te banqué en todas. Siempre que te ví que yenías un mínimo problema te dí mi tiempo energía y amor. Me banqué que incluso te enojaras me trataras mal para después darte cuenta de qué te estaba pasando. Tres cuatro horas de caminata. Cuántas. Para que vos no tomes cartas en el asunto cuando de verdad tengo un problema.
¿Cómo estás? Me preguntás ¿cómo estás? ¿Cómo estás?

Era
Tratando de explicar la experiencia de querer hacer A y que sea Z, que eso dependa de la manipulación y el abuso. Me hubiera gustado un invernadero en nuestra casa grande y modesta
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