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COLUMNA (#8): Dios y Hip-Hop

Abr 20, 2025

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COLUMNA (#8): Dios y Hip-Hop
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COLUMNA (#8): Cristiandad y Hip-Hop

El humano despertó y obtuvo conciencia, desde entonces entró en una búsqueda por el sentido, pues inmediatamente se sintió solo. Ahí surgió ´Dios´ como concepto. Más allá de la etiqueta o la palabra: Buda, Allah, Madre, Padre, se entendió a Dios como un ´gran todo´ en el que recaemos queriendo o no. Así pues, como humanos hemos cultivado cronología e historia alrededor de este concepto y como nos relacionamos con él, surgiendo tierras, países, culturas, cada cual con su forma de abordarlo, cierto es que la conclusión apunta a un lugar común. Para lograr esa búsqueda de sentido conectando con Dios, la música ha sido medio y canal primordial para lograr nuestro cometido, desde los cantos al sol, las ofrendas a la lluvia o los bailes y rituales, todos han sido intentos de conectar con aquello que consideramos el ´gran todo´. Entiendo este cómo el factor humano por excelencia, la necesidad de volcar cuerpo, mente y alma en un proceso que nos otorgue el equilibrio entre el plano terrenal y ese que no palpamos pero nos guía, el plano espiritual. No digo que la música sea el único canal de conexión, cada quien verá, lo que sí creo es que en ella se ha encontrado un punto de fuga donde el humano ha logrado obtener perspectivas y respuestas que amplían la manera en la que entendemos a Dios como entidad y concepto, por consiguiente, a nuestra conexión con lo que supone. Por mi parte, soy alguien criado en un nexo familiar católico y estudiado casi toda mi vida en una colegio cristiano ortodoxo, siendo así, mi relación con Dios siempre ha estado presente aunque me haya supuesto fastidios a lo largo de mi vida, ha sido una lucha intelectual y espiritual de la cual no me he desligado ni queriendo. Tiempo después y una vez crecí, conseguí en el hip-hop un refugio como humano, con esto, también fue ahí donde empecé a entender los prejuicios que orbitaban alrededor de este género musical, u estilo de vida; de primera mano yo esta discriminación (llámalo privilegio) no la sufrí, sería mentir, pero sí entendí que este género musical y más en un país como Venezuela (país atrapado en el tiempo, muy religioso y conservador) era duramente criticado tanto en sus inicios como actualmente por los llamados “religiosos” o creyentes pues concebían al hip-hop como música que profesaban valores opuestos a los suyos (amplío diciendo que creo que todos los géneros musicales han sufrido este puñal). Siendo así y agregándole más capas, cuando empecé a investigar y adentrarme en los fondos de la cultura, me di cuenta que siempre fue así, el hip-hop siempre se marginó desde el prejuicio porque se veía en él un lugar de antivalores y música que incitaba al mal, cuando déjenme decir lo obvio, no se puede estar más lejano a la realidad. Y es que decir que, por ejemplo, el Hip-Hop no profesa un mensaje que pueda amistar con la religión o la creencia, es idiota, sin querer llenar de dogmas religiosos a la cultura, cierto es que desde el momento uno se veía en los partícipes una intención más allá del ´yo´, velando más por el ´nosotros´ y esto sin necesidad de ser religioso, claro que se fundamenta en valores que tradicionalmente solo se le han achacado a la religión como lo son la solidaridad, compañerismo, empatía, etcétera. El hip-hop nació como salvación en zonas marginales donde el populacho no tenía razón de ser más que su supervivencia, el hip-hop no fue religión pero si fue un portal donde descubrirse como persona, aportar al colectivo y sumar positivismos donde solo había gris y asfalto. Esta cultura tuvo esa inquietud de sanar las almas devastadas que habitaban en los recovecos de la vieja gran manzana, y así como para muchos la religión fue salvación, el hip-hop también lo fue, y como Dios no entiende la diferencia de los términos, en ambos sitios ha habitado desde el momento uno con total disposición al que quiera buscarlo.

Creo que crecer te quita el cinismo que te hace pensar que puedes fortalecerte a punta de pico y pala, lo material y el bloqueo mental, que solo tú contigo puedes y no hace falta más, pensando que lo demás es solución para los débiles; además que cuando estás en ese mindset y ves a tu alrededor a gente cegada por su fanatismo religioso, más te alejas de la idea de que Dios o cultivar el espíritu pueden suponer una ayuda para tu vida y su desarrollo. A esto quiero decir que no, considero puede haber un equilibrio que te haga abrir la mente para disfrutar la inmensidad del mundo y sus extremos sin que esto suponga estar alejado de tu espiritualidad o de tu Dios, o de como quieras llamarlo. Conecto esto nuevamente con el hip-hop, para expandir mi punto. En el hip-hop a pesar de los valores de bondad que mencioné anteriormente, hay un notable ímpetu rebelde y contestatario, que a priori puede ir incluso en contra de la religión y Dios, pero que aquí quiero justificar diciendo que veo más una lucha en contra de la iglesia como institución o de la religión como dogma cegador de la razón y divisorio de la comunidad, que del hecho de Dios y el espíritu en sí. Concibo que el hip-hop nunca ha atentado contra la semilla más sí con los que quieren echar pesticida en ella, por eso se rapea y se baila en contra de la opresión de la iglesia, pero Dios sigue estando en nuestro equipo. Es coherente pensar (bajo la teoría que quieras) que algo mas grande a nuestro entendimiento nos antecede como humanos, y que buscar su compañía, equilibrio y guía en nuestro ser puede hacernos mas llevadero este curso terrenal. No veo en Tupac un agente antivalores, Dios también jode con los gangsters, porque al final del día Tupac era un afroamericano víctima de la corrupción de un sistema que le fue injusto y que encontró en la música una salida para el desamparado, él incluido. Escuchas rapear a Vico C y entiendes que él se dejó llevar por un contexto marginal que lo quebró, y no fue hasta que se encontró con su elemento que pudo rehacerse como humano, todo esto a través de la música, todo esto a través de la búsqueda de la energía, del chi, del todo, de Dios. Hoy hablo de la cristiandad porque es la religión que domina el hemisferio en el que nací, pero tanto como lo es la cristiandad puede ser el budismo, el evangelismo, el islam o cualquier religión, como dije al principio, da igual el término pues parece ser que concluimos en un punto común: Dios. Asimismo, cuando conecto a la cristiandad con Dios quiero que se entienda desde un punto mas macro en el que busco ahondar en lo espiritual y Dios como relación, en este caso, intermediada por la música, mas específicamente, intermediada por el Hip-Hop. Porque cuando nos quitamos la venda cínica vemos como nuestros grandes artistas desde siempre han tenido esa chispa curiosa que los hace enfrentarse con la duda de “¿qué es Dios, y cómo me enfrento a esto?”, rapeaba Coolio con su ´Gangsta Paradise´, lo hacían los dosmileros y a día de hoy sigue siendo así en el idioma que gustes. Hablando de hispanohablantes veíamos a un Mucho Muchacho escupiendo “alguien me espera en el cielo o en el infierno”, pero también oíamos a un Tego Calderón diciendo “yo tengo un ángel que me protege de los envidiosos”, pero también escuchamos a un Canserbero en “Es Epico” discutirse consigo mismo y contra el diablo sobre la fuerza imperante de un Dios como salvación. Ahí ha estado siempre el mensaje, la vaina es saber captarlo sin caer en la idolatría (que no conduce a nada, y antes limita), entenderlo y apropiar lo que mejor consideremos de cada obra en la que se mencione este gran concepto.

El arte ha sabido imperar como la manera en la que hacer hipérbole de nuestra condición humana, dándonos como conclusión nuevas maneras de ver al mundo. El arte pasada por la lupa de la música y centrada en la espiritualidad ha sido testigo de obras muy interesantes, que llevadas al hip-hop concluyen en entregarnos discos cómo DAMN (2017) de Kendrick, YEEZUS (2013) de Kanye West, Brown Boy (2023) de Abhir, Huda (2024) de Jamila, El Milagro (2023) de Luis7Lunes y así con una infinidad que me dejo en el tintero, o que directamente desconozco. El hip-hop y Dios están conectados, todo depende de cómo quieras drenar y plasmar esta búsqueda en ti y en tu circulo, concluyo con que todo puede ser cliché o dogmático dependiendo de la forma en la que se genere pero que esto no implica que el tópico usado sea inservible; la religión, el espíritu y Dios pueden ser un tema que lleve a la obra a un lugar de cambio y reflexión. Concluyo también diciendo que esta búsqueda lleva a la mente y al cuerpo a un lugar donde humanamente se pueden romper barreras que nos dirijan a una evolución del ser, y no quiero sonar demasiado chicloso y cursi, pero es así. Esta lucha intelectual y espiritual nos quiebra el mundo en distintas maneras con las que reapropiarnos de nuestro entendimiento de la realidad, y abrazar esa inmensidad cuanto antes nos dará rienda suelta para experimentar un todo mucho mas amplio, fuera de las cadenas, fuera de los límites, fuera de la ceguera, fuera de lo impuesto.

Gabriel Hostos

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