Casi espontáneamente,
Como espontaneidades
A las que, humanamente,
Se les adjudicaron conciencias,
Nos deberemos guardar
De las malas conciencias.
Y en la noche, en la
solitud y el encierro,
Paralizados, la veremos:
Hay una sombra alta en el cuarto
En la esquina que mira
O en la punta de la cama
Con sus símbolos recurrentes,
Con su aire de guiño,
Con sus delirios inexplorados,
Con su esperanza justificada.
Deberemos estar atentos,
O una lógica bastará.
Si te gustó este post, considera invitarle un cafecito al escritor
Comprar un cafecito
Penelope y la metafisica
Nunca un alma inmortal, más bien muchas almas mortales. Y no soy nada sin mí diablo
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión