mobile isologo
buscar...

Coherencia, por favor... ¿?

Jun 13, 2026

51
Empieza a escribir gratis en quaderno

Hace poco me encontré pensando en la palabra "coherencia". Es una de esas palabras que usamos constantemente y cuya definición parece tan evidente que rara vez nos detenemos a examinarla. Sin embargo, cuanto más la pensaba, más difícil me resultaba saber qué estaba nombrando exactamente cuando hablaba de ella.

La etimología ofrece una primera aproximación interesante. La palabra proviene del latín cohaerentia, que significa unión, conexión o algo que permanece junto. En otras palabras, la coherencia tiene que ver con que las partes de algo encajen entre sí.

Vista desde ahí, la coherencia parecería consistir en cierta armonía entre las partes de un conjunto. El problema surge cuando dejamos de hablar de objetos, textos o razonamientos y comenzamos a hablar de personas. ¿Qué es lo que debería permanecer unido en una vida humana? ¿Las ideas, las acciones, los valores, las decisiones tomadas a lo largo de los años?

La cuestión me resulta especialmente interesante porque tengo la impresión de que muchas veces utilizamos la palabra para referirnos a cosas distintas sin advertirlo. Cuando alguien acusa a otra persona de ser incoherente, no siempre está señalando una contradicción evidente entre lo que dice y lo que hace. En ocasiones parece estar expresando algo diferente: el malestar que produce ver a alguien apartarse de ciertas expectativas, modificar una posición que antes sostenía o actuar de una manera que no encaja con la imagen que nos habíamos formado de él. La palabra sigue siendo la misma, pero aquello que se juzga ya no es necesariamente una contradicción lógica.

Quizás por eso me pregunto hasta qué punto la coherencia es una cualidad tan simple como solemos imaginar. La experiencia humana está lejos de desarrollarse de manera lineal. Las personas cambian, incorporan conocimientos nuevos, atraviesan circunstancias distintas y, a veces, llegan a conclusiones que habrían rechazado en otro momento de sus vidas. También convivimos con deseos y valores que no siempre apuntan en la misma dirección. Queremos libertad y seguridad, estabilidad y transformación, independencia y pertenencia. Resulta difícil encontrar una existencia completamente libre de tensiones internas.

En ese sentido, me cuesta pensar que toda contradicción constituya necesariamente una falla. Hay contradicciones que nacen de la hipocresía, desde luego, pero también las hay que aparecen cuando una persona revisa sus convicciones, reconoce un error o descubre aspectos de la realidad que antes no había considerado. Vistas desde afuera, ambas situaciones pueden parecer similares, aunque su significado sea profundamente distinto.

Tal vez por eso la palabra coherencia me genera cierta desconfianza cuando aparece en los debates políticos o en las discusiones públicas. Con frecuencia se la invoca como si su significado fuera evidente y compartido por todos, cuando en realidad suele ocultar desacuerdos mucho más profundos acerca de los valores, las creencias y las expectativas que tenemos sobre los demás. Lo que para una persona constituye una muestra de coherencia puede ser interpretado por otra como una obstinación injustificada; lo que algunos consideran una contradicción, otros pueden verlo como una evolución razonable.

No llegué a una conclusión definitiva sobre el tema. De hecho, cuanto más lo pienso, menos convencida estoy de que la coherencia sea una noción tan transparente como parece a primera vista. Quizás el problema estáen la facilidad con que la utilizamos para describir realidades humanas que son bastante más complejas que cualquier definición.

Yuliana Davico

Si te gustó este post, considera invitarle un cafecito al escritor

Comprar un cafecito

Comentarios

No hay comentarios todavía, sé el primero!

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión