Hoy entiendo algo que antes no veÃa con tanta claridad.
No me duele que me haya bloqueado.
Me duele que haya vuelto a aparecer para volver a irse.
Y eso no habla de mÃ.
Habla de su manera de vincularse.
Yo no hice nada malo.
Fui coherente con lo que sentÃa, con lo que podÃa, con lo que ofrecÃa.
Si muchas veces inicié las charlas, si muchas veces propuse vernos,
no fue porque valiera menos,
sino porque yo sà sabÃa lo que querÃa y no tenÃa problema en decirlo.
Hoy veo que también tengo una tendencia,
explicar de más para que el otro entienda mi punto de vista,
incluso cuando el otro no me está explicando nada.
Y eso me deja expuesta.
Cansada.
Y con la sensación de que siempre tengo que justificarme.
No necesito que él entienda.
Necesito entender yo.
Entender que...
quien bloquea sin hablar, ya está diciendo algo
quien vuelve solo a reclamar, no está queriendo construir
quien aparece y desaparece, no sabe quedarse
Y yo ya no quiero vÃnculos que se sientan asÃ.
No me equivoqué por sentir.
No me equivoqué por hablar.
Pero ahora elijo algo distinto:
no voy a explicar más donde no hay escucha.
no voy a justificarme donde no hay interés real.
Esto se termina acá.
No porque no haya pasado nada,
sino porque ya entendà todo lo que necesitaba entender.
Me libero de la necesidad de que él comprenda mi versión.
Yo ya comprendà la suya.
Y eso me alcanza.
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