mobile isologo
buscar...
Empieza a escribir gratis en quaderno

San Telmo

y Plaza de Mayo

se volvieron un lugar imposible.

A veces camino

y regresan

tus mejillas rojas por el frío,

tu mano —apenas transpirada—

buscando la mía.

Me perdía en tu perfume.

Me arrastraba tu historia.

Y por un instante

creí haber tocado el cielo.

Después

todo siguió.

Todo

Menos yo.

Cambié horarios,

amigos,

rutinas,

trabajo.

Y constantemente ensayo una sonrisa

para esconder

la angustia de mis ojos.

Sé que no te importa.

Sé que no te importo.

Tal vez,

cuando ves flores —esas que me comprabas—

te acordás vagamente de mí.

Tal vez cuando caminás por la 9 de Julio.

O cuando aparece un 333:

nuestra pequeña superstición,

la excusa perfecta

para besarnos en plena vereda.

Yo no tuve esa suerte.

Porque todavía llevo

una parte de tu historia:

la anécdota de tu papá con el Fitito,

tu perro guardián,

y ese lugar en Lanús

donde te gusta merendar.

Entonces entendí, mi amor:

después de vos

ya no existe

otro cielo.

Florencia Figueroa

Comentarios

No hay comentarios todavía, sé el primero!

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión