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Cicatriz

Beth

Aug 29, 2026

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Muchas veces lo he pensado: Que nunca me has querido.

No sé si lo has hecho.

Realmente pensé que eras mi amigo.

Pero me di cuenta de que no, que sólo lo fuiste cuando nos conocimos, y después todo cambio.

Yo la cagué, pero tú la cagaste también.

No hay que mentir, la cagamos los dos.

Pero yo sí te quería; hasta el día de hoy te pienso, no todos los días.

Algo que tú no haces, o no sé si lo harás.

¿Me pensarás también?

No debería importarme por que ha pasado 1 año, ¿no crees?

Sé que estás en Córdoba, sé todo eso sin saber nada. No sé nada de tu vida, solo leo a veces fragmentos tuyos que publicas, pero a veces me gustaría saber si sos feliz o algo así.

Me pregunto, ¿tanto daño te he hecho? ¿Tanto me odias?

¿Detestas tanto esa imagen que hiciste de mí? ¿A ese fantasma que investaste?

Vivimos a miles de kilómetros y sé que una de las razones por las que nos alejamos fue porque vivíamos lejísimos el uno del otro. Y por qué la relación de “amistad” se convirtió en una muy tóxica. Y porque, según vos, te hacía mal hablar conmigo, seguir en contacto conmigo.

Pero yo siempre me pregunto por qué elegiste a tus otros amigos en vez de a mí.

Me lo pregunto… razono… y al final lo entiendo.

Tal vez tenía que pasar.

Ellos eran a los que más querías, ¿no? A los que siempre extrañaste, a los que siempre recordaste.

Yo solo fui una curita, algo pasajero, un instante para vos.

Eso duele como no te imaginas, arde de cagarse, y cuando cicatrice, la marcá quedara.

A mí me quedó la tuya. La que dejaste en mí, la del afecto que te tuve, el que sigue intacto. Esos pedazos tuyos quedaron esparcidos en mi corazón. Los limpio cuando encuentro uno, pero siempre encuentro más, más y más. Nunca acaban.

Nunca terminan.

He pensado muchas veces que en realidad no te fuiste porque te hacía mal hablar conmigo. Te fuiste porque no sabías cómo deshacerte de mí, y optaste por lo fácil, que es decirme que desde que dejaste de hablar conmigo estás mejor.

Vamos a ver, habrás conocido a un montón de gente no?

Sé que te habrán gustado chicas, sí, muchas supongo. Habrás conocido muchos amigos, capaz, como siempre decías que te llevabas bien con todos, no?

¿No? Nunca lo sabré.

Los escritos tuyos hacen notar que hay alguna chica rondándote, una mujer por la que suspiras. Eso no está mal. Pero me confirman que no te fuiste porque te sentías triste, angustiado, sino porque fueron vaarias esas razones.

No solo confirma eso, sino que ahora pienso genuinamente que nunca fuiste mi amigo.

De verdad creí que seríamos amigos siempre, que estaríamos en la vida del otro por muchos años más.

Pero me equivoqué totalmente.

Incluso estaba dispuesta a seguir insistiendo en que te quedaras.

Hasta que me di cuenta de que no tenía sentido insistirte si lo que querías era irte.

Y te dejé ir.

Podría mentir en este escrito, pero prefiero escupir para arriba y que me caiga en la cara.

En algún momento te dije que te iba a esperar para siempre. Lo dije en forma de promesa. Y me dijiste que tal vez algún día me ibas a escribir, algún lejano día.

Bueno, no lo hagas.

No me escribas.

Ni ahora, ni en un futuro.

Y me retracto de la promesa que te hice de esperarte.

No, no te voy a esperar, ni ahora, ni en lo que me quede de vida.

Suena a una amenaza de odio, firmada por alguien rencoroso que no puede soltar.

Pero en realidad, es una promesa de alguien que quiso demasiado a una persona y todavía no puede dejar de quererla ni soltarla.

Por mi parte, para hacerle justicia al amor que alguna vez te tuve, nunca más voy a tratar de contactarte.

No te escribiré ni espero que tú lo hagas jamás.

Espero olvidarte un día, para siempre, porque es lo correcto y lo mejor para mí.

Y no te odio ni nada.

Solo quiero que seas feliz, y yo quiero ser feliz.

Sé que vuelvo a escribir de algo que se supone ya se había terminado, y sí, ya terminó.

Pero hay personas que parecen no irse más, y eres una de ellas.

Con este escrito pensaba dejar claro que lo mejor es nunca más hablar ni encontrarnos.

Por mí, me quedo tranquila al saber que jamás leerás esto, incluso si tuviera la gran mala suerte de que lo encuentres.

Por eso suelto todo esto, porque sé que no lo leerás.

Así que me despido por milésima vez de ti, sin saber si te soltaré o no.

Que seas feliz, que logres todo lo que te has propuesto.

Espero de corazón, que nunca te topes con estos textos.

Beth

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