Ceno con el diablo cada noche,
compartiendo mis pensamientos más salvajes.
Le digo cada palabra que guardo en
secreto cada vez que te veo.
Lucho con mi mente para no perderme.
Estoy correctamente tan mal,
que me siento bien.
El vacío en mi pecho se expande,
matando las flores de las emociones.
Le cuento a un viejo amigo cuánto te extraño.
Tu presencia caótica se extingue.
Me cuesta tanto percibirte.
Te escapas de mi lado y no puedo
mantenerte atado.
¿Podes cenar conmigo?
No quiero que la soledad me envuelva
y él venga a buscarme.
Extraño el sonido de tu risa que
enviaba vibraciones a mi pecho.
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