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- Casi todo, pero no -

Aug 10, 2025

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- Casi todo, pero no -
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No sé si alguna vez lo he dicho en voz alta… pero creo que en el fondo siempre lo supe.
Que no era suficiente. Que no lo eran ustedes... o que no era yo.

Me ofrecieron devoción como si fuera el premio final de una historia que ni siquiera habíamos terminado de escribir.

Se desvivían por hacerme reír, por acompañarme, por acomodar su mundo al mío como si yo fuera una causa justa… pero a mí me sofocaba. Me pesaba como una manta calurosa en verano.

Y qué injusto. Qué cruel. Porque yo aceptaba.

Me miro al espejo y me digo: ¿por qué fingiste que podía funcionar?
¿Por qué tomaste sus manos sabiendo que en algún punto te iban a estorbar? ¿Por qué besaste sus frentes con ternura si ya estabas planeando cómo escapar?

Yo también fui egoísta.

Les dije “te quiero” sin sentirlo completo. Les di espacio en mi vida, pero no en mi corazón. Y cuando les vi herirse por intentar encajar, me quedé en silencio.

Y ahora que me siento a escribir esto, no desde el rencor ni la nostalgia, sino desde la conciencia, sé que no fueron aquellas personas equivocadas. Fui yo, al permitir que lo intentaran.

A ti, que fuiste todo entrega.
Que moldeaste tus días a los míos, que te doblaste mil veces para encajar en el molde que ni yo tenía claro.
Tú, que te volviste una persona insistente, invasiva, excesiva… pero lo hiciste por amor, por esa versión idealizada que construiste de mí, sin conocerme del todo.
Yo también contribuí a ese espejismo. Te di señales erráticas, te invité a quedarte mientras dejaba la puerta entreabierta por si quería huir. Te dejé esperándome cuando ya sabía que no llegaría.

Y por eso te pido perdón.
Por no haber sabido retirarme a tiempo. Por haberte aceptado sabiendo que no era recíproco. Por haberte querido cambiar, como si tu amor fuera algo que debiera moderarse para no asfixiarme.

No eras tú. Era yo, y el abismo entre lo que me ofrecías y lo que mi alma realmente deseaba.
Quería alguien con voz propia, con fuego en los ojos, con fuerza para decirme que no. Y tú solo supiste decirme que sí.
Fuiste miel cuando yo necesitaba alguien que también conociera el filo.

Aun así, gracias.
Gracias por lo bueno que ofreciste.
Gracias por intentar. Por quedarte incluso cuando sabías que algo no encajaba.
Por tratar de darme el tipo de amor que sabías entregar.

Ahora les recuerdo con un nudo en la garganta. No por querer volver.
Sino por reconocer todo lo que me ofrecieron y que fui incapaz de sostener.
No era lo que buscaba. Y ustedes, tampoco merecían quedarse donde no había certeza.

Y a ti, a quien fui incapaz de corresponder:

¿Lo sabías, o también te aferraste a una versión de mí que nunca existió?

- D. Duality -

Carta I a las personas

D. Duality

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