Siempre he sentido que solo soy uno más del montón, que mi vida estará ligada al constante fracaso, y que por más que lo intente, nunca conseguiré nada relevante.
¿Te pasó alguna vez creer que eras bueno en algo, y aun asà siempre habÃa alguien mejor que vos?
Yo vivo en esa nebulosa constante.
Y mirá que lo intenté —te prometo que lo hice—, pero nunca llegué a ser suficiente para algo o, peor aún, para alguien.
Es simplemente frustrante saber que, por más esfuerzo que haga, no será recompensado. No estoy destinado a ganar ni a destacar en nada. Pero duele.
Duele como la san puta sentirme bueno en muchas cosas, pero nunca, nunca lograr algo meramente importante.
Y sÃ, sé que vas a decir: "¿Pero con ese pesimismo, es normal que no logres nada?"
No es pesimismo, es simple resignación.
Me resigné a aceptar mi vida tal cual es. Me resigné a creer que valgo algo. Me resigné a intentarlo, a sentirme importante para alguien, a abrazar mis fracasos, a recibir consuelos, a la decepción, al frÃo del piso, al ser un "casi"...
Pero lo peor de todo esto, amigo mÃo, es que tristemente me resigné a no soñar.
Unas esperanzas muertas en añoranzas azarosas. Una flor marchita por una luz de gloria que jamás llegó.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavÃa, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión