El dolor se muda,
no de casa,
pero de habitación.
Si lo atendemos
- y sabemos disciplinarlo -
va buscando habitaciones
cada vez más pequeñas.
Comienza a caber en silencios más grandes
y hablar únicamente cuando es supervisado.
.
Al dolor hay que abrazarlo,
para que no sufra.
Para que aprenda a estar en armonía,
para que entienda que siempre tiene nuestra compañía.
.
.
(Agosto 2025)
Si te gustó este post, considera invitarle un cafecito al escritor
Comprar un cafecito
Daviana Orlok
"Somos como cuerdas ajustadas por la fuerza que tira en diferentes direcciones" . Mi poemario "El monstruo tiene rostro humano" está en Amazon.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión