cartas con sabor a preguntas
Jan 4, 2026
¿qué importa si alguna vez
me deliré deseado
si hoy esta piel furibunda
no responde sino a la putrefacción
de una ausencia?
¿qué importa si alguna vez
estuve a punto
tan alevosamente cerca
de saber cómo era
la ternura?
padre,
ángel,
voz sin rostro:
escribo desde una banca vacía de catedral,
donde el incienso no logra ocultar el hedor de mi alma.
he venido a confesarme.
pero no traigo la lista usual de pecados.
solo uno,
uno solo:
amé demasiado.
amé al prójimo más que a mí mismo,
más que a ti,
más que al propio destino.
le amé hasta perderme,
hasta desdibujar mi carne en el límite de su sombra.
y en ese amor,
me hundí.
descendí a regiones donde ni tú,
ni tus legiones de luz,
se atreven a mirar.
no por culpa,
sino por devoción.
una devoción ciega, absurda,
como la fe de los mártires
que siguen caminando
aunque el cielo se haya cerrado hace siglos.
te escribo para preguntar,
¿por qué los ángeles,
que deberían consolar,
son los que clavan sus plumas en lo más hondo del pecho?
¿por qué, si tú eres dios,
no puedes curarme?
si amar así fue un error,
entonces no sé amar de otro modo.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión