Conejito blanco, pelaje tan suave como el terciopelo. Se parecen tanto, tan dulces y calentitos.
Conejito, ¿Qué estarás haciendo?
Extraño hablarte a vos y a tu dueño.
Espero que lo estes vigilando, como él lo hace cuando salís a pasear. Recuerdo acompañarlo en algunas tardes. Cuídalo de todos sus pensamientos malos entre caminatas.
Conejito, tan chiquito, quiero saber: ¿Él esta bien? Te permito retarlo cuando sea necesario, así hacía yo cuando intentaba cuidarlo.
Conejito, tus ojos son tan bonitos. Me recuerdan a mi alma gemela, me perdía en los suyos.
Te quiero tanto, conejito lindo. Quizá porque sin palabras aprendí a entenderte, me derretia de cariño cuando te veía, aunque nunca sabía que pensabas.
Pero claro, ¿Cómo puedo pedirle palabras a un conejo?
Es cierto, te pareces tanto a él.
Será por eso que te quiero.
Será cierto eso de que las mascotas se parecen tanto a sus dueños.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión