Capítulo errante.
Estoy ansioso por llegar,
me tomé el tren hace un rato y sé que me estás esperando, pero nunca llego a tiempo.
Perdón, es la primera vez que me pasa – digo bajito e imagino tu risa.
Pasan y pasan las estaciones, tengo miedo que te vayas, de que te aburras, de que te encuentres en lo correcto volviéndote a casa, si hace frío y es tarde.
Te juro no depende de mí, es algo ajeno que me lleva y me va acercando, sólo puedo mirar.
Tengo la poca cordura mientras me pierdo en la ventana, y me hierven las ganas de salir corriendo delirando con llegar más rápido por la avenida, pero mirá si no te avivás y yo llego a otra parada, o mira si intuís que yo bajé del tren para correr por la avenida y vas realmente a buscarme. Pero fui tan cagon, que me quede sentado en el tren, condenado a su tiempo.
Casualmente nunca tengo batería en el teléfono cuando pasan estas cosas, mi absurdo placer de incomunicarme.
Como Amantes de Cortázar y de las rayuelas nos vamos constantemente desencontrando. Y ya no hablo de ella, hablo de mí. De lo que aparece cuando no tengo nada que negar.
Imaginate si no te estuviesen juzgando, me levanto con esa un día.
No le importa a nadie juzgarte, me abraza esta otra por la tarde.
Como nos negamos el tiempo de unos mates de río, de unas deshoras despreocupadas en una buenos aires que nos agobia, siempre y cuando la recorramos solos.
Probablemente, por eso tambien sea tan lento hoy el tren.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión