lo poco que dura el bronceado y lo mucho que arde en la piel. hay algo cruel y honesto en eso. hoy me miro al espejo y veo muchos matices de beige y marrón, como si mi cuerpo estuviera probando versiones de mí. y pienso que tiene sentido cambiar de piel en este momento tan significativo del año.
verano, del latín verānus, que significa “verdadero”. me gusta pensar eso: que esta muda no es solo biológica, sino también simbólica. como casi todo lo importante. como casi todo lo que duele un poco antes de acomodarse.
¿quién soy sin esta capa que me protegía? ¿cuántas veces una mujer debería mudar de piel en una vida? lo pregunto en serio. hay partes de mí que están listas para seguir siendo acariciadas por los rayos del sol, y hay otras que siguen en invierno, marchitas.
no sé qué se hace con la piel vieja. si es mejor enterrarla o escribirla. a veces imagino exponerla en el pasillo más largo de mi casa, como un museo íntimo de todo lo que fui en algún momento.
a la piel nueva quiero cuidarla, porque todavía no sabe defenderse del mundo. está recién nacida.
me siento recién nacida sobre rocas suavecitas y dunas que me acunan. como si la vida me estuviera diciendo: apoyate acá un rato.
cambiar de piel también es cambiar de idioma, y hay palabras que ya no sirven. formas de querer que ya no entran en el cuerpo.
veo las sábanas llenas de retazos de mi yo muerta. me ducho y soy testigo de cómo se va mi pasado por la rejilla. y pica, pica mucho. me rasco como si pudiera sacar, con mis uñas, un recuerdo ya podrido.
pero no puedo. no puedo.

Mauren Zamora
mujer, poeta y palabra. tengo dos poemarios, pero acá vas a encontrar solamente divagues.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión